Normalmente, el proceso de KMI comienza con una entrevista exhaustiva sobre tus hábitos e historial medico. Todas las sesiones de KMI se hacen en bañador o ropa interior, sin cubrir el cuerpo. El terapeuta querrá observar tu postura de pie y caminando para así poder valorar los patrones estructurales. El terapeuta quizás te haga fotos al principio de la sesión para poder darte un sentido visual del antes y después, ya que se pueden presentar cambios bastante evidentes en la postura.

(A veces estos cambios posturales no serán tan visibles – no juzgues el proceso de KMI por la apariencia, sino por el cómo te sienta.)

El trabajo de KMI se hace sobre una camilla de masaje, o para ciertos movimientos en una banqueta o banco. El terapeuta utilizará sus dedos, manos, o brazos para contactar los tejidos que esté trabajando, te pedirá que realices movimientos específicos mientras el/ella mueve y re-posiciona estos tejidos. El proceso de apertura y re- posicionamiento puede ocasionar sensaciones de dolor, como un estiramiento de yoga o como cuando ejercitas un músculo que ha estado olvidado durante mucho tiempo. El dolor, si esta sensación llegara demasiado lejos, ha de ser corto y soportable. Por favor, habla con el terapeuta para encontrar el

nivel adecuado de profundidad para ti para que te permita aprovechar y sacar el máximo beneficio de cada sesión con comodidad. La idea es conseguir un cuerpo equilibrado. Quizás tengas que sentir algún dolor almacenado a medida que este abandone tu cuerpo, especialmente en áreas traumatizadas.

Los tejidos que conllevan algún tipo de trauma pueden contener también dolor emocional. Aunque no somos psicólogos diplomados, el terapeuta de KMI ha estudiado como trabajar alrededor de estas zonas altamente sensibles y como relacionarlas con tu estructura corporal. Trabaja con tu terapeuta para encontrar el nivel de profundidad adecuado.
Cada sesión de KMI abarca un plano fascial distinto, que progresivamente abarca todo el cuerpo, del plano más superficial al más profundo y viceversa.  El terapeuta quizás no trabaje en la zona con síntomas de dolor ya que los patrones que te llevan a ese problema pueden estar en cualquier lado del cuerpo.  Un latigazo cervical, por ejemplo, es un problema de cuello por unos días, un problema de toda la espalda en semanas, y se adhiere al patrón corporal en pocos meses.

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No es raro tener sensaciones extrañas – físicas o emocionales – entre sesiones. Por favor comunícale al terapeuta en caso de dudas. A menudo, dolores que habían sido olvidados pueden resurgir por un tiempo – esta es una señal positiva en la que el proceso de “deshacer” sigue avanzando. Por favor contacta con tu terapeuta si tiene alguna duda o no estas seguro.

Tu terapeuta te dará un papel informativo, “Aprovechando al máximo tus sesiones de KMI” que te ayudara.

Mira las series de KMI como un proyecto, con un principio un desarrollo y un final; no como una terapia sin fin. Las primeras 4 sesiones abarcan las capas mas superficiales del cuerpo, las 4 sesiones del medio las estructuras mas profundas, y las ultimas sesiones de este proceso integran la parte superficial con la profunda para mezclarlas con los movimientos de cada día. Los resultados continúan ocurriendo después de terminadas todas las sesiones.